PROPIEDADES Y USOS TERAPEUTICOS

No es fácil encontrar en la naturaleza una planta que reúna tantas propiedades beneficiosas para la salud en general y para la piel en particular. Hasta el momento se han descrito más de 200 sustancias contenidas en el aloe vera que mejoran el funcionamiento cotidiano de nuestro organismo. El aloe vera (verdadero aloe), especie que por sus extraordinarias cualidades centra la mayoría de los estudios, y de la cual se han constatado mediante multitud de ensayos y análisis bioquímicos que posee un cóctel de moléculas activas que interactúan sinérgicamente y resultan esenciales para la prevención y curación de numerosas enfermedades y dolencias.
Por su contenido, el aloe ha sido definida como una planta "adaptógena", es decir, capaz de restablecer el normal equilibrio del organismo, es decir, procura al organismo todo aquello que necesita para preservar el estado de salud, la homeostasis.
Es sabido que los medicamentos son esenciales para el tratamiento de multitud de enfermedades, usados racionalmente pueden paliar el dolor, contener infecciones, y mejorar nuestra vida en general, no obstante el abuso de fármacos, sobre todo cuando existen remedios naturales efectivos que los pueden suplir en multitud de dolencias comunes, puede resultar contraproducente, e incluso acortar la vida. Si usamos los antibióticos cuando no los necesitamos dejan de ser eficaces, las bacterias se hacen resistentes y ya no sirven. Muchos de los principios activos de estos preparados sintéticos no se eliminan correctamente y el hígado se resiente de este depósito acumulativo de sustancias tóxicas que, a la larga, pueden producir daños hepáticos irreparables. Los medicamentos no curan, es el propio cuerpo el que sana cuando se le procura la ayuda necesaria, y ahí entra el aloe y la nutrición ortomolecular, porque somos lo que comemos.
Principales propiedades del aloe vera:
Analgésica: Sus principios activos tienen una notable capacidad de penetración hasta la capa basal de la piel, inhibiendo y bloqueando las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor) e interrumpiendo en gran medida la conducción de los impulsos nerviosos que provocan el dolor. Este efecto se ve coadyuvado por su contenido en ácido acetil salicílico y su acción antiinflamatoria.
Antiinflamatoria: Tiene una acción similar a la de los esteroides, desinflama los tejidos y procura un efecto calmante, como la cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta. Por eso es útil en problemas como artritis, lesiones, golpes, picaduras de insectos, etc.
Coagulante: Gracias a su contenido en calcio, potasio y celulosa, el aloe vera provoca en las lesiones la formación de una red de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre, facilitando y acelerando tanto la coagulación como la cicatrización.
Queratolítico (cicatrizante): Hace que la piel dañada dé lugar a un tejido de células nuevas, acelerando hasta 8 veces la curación de heridas por su capacidad para descamar las células muertas de la piel y producir rápidamente el recambio epidérmico.
Antibiótico: Su capacidad bacterioestática, bactericida y fungicida (antiviral), elimina un amplio espectro de bacterias.
Regenerador celular: Posee una hormona que acelera la formación y el crecimiento de células nuevas.
Energético y nutritivo: El aloe vera contiene 19 aminoácidos esenciales, necesarios para la formación y estructuración de las proteínas, que son la base de las células y tejidos, y también las principales vitaminas y minerales, todos elementos indispensables para el metabolismo y actividad celular.
Tónico y reconstituyente: En función del gran caudal de nutrientes que aporta el jugo de esta planta, puede emplearse sólo como tónico y reconstituyente, siempre que se haya eliminado cuidadosamente la aloina. Son muchas las personas que beben jugo de aloe como prevención o como desintoxicante natural. Además, al tener 8 calorías por cada 28 gramos de zumo, también resulta adecuado para aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.
Hidratante, rehidratante y cicatrizante: El aloe es un humidificador perfecto para la piel, por una parte gracias a su capacidad de trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas facilitando su total absorción; por otra parte debido a la acción de los polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo la pérdida de agua natural de la piel. Gracias a la acción de la lignina penetra profundamente en las tres capas de la piel, restituyendo los líquidos perdidos, y reparándolos desde dentro hacia fuera en las quemaduras, fisuras, cortes, raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así, se puede utilizar como fotoprotector contra las quemaduras solares, e incluso contra este tipo de quemaduras una vez producidas. También después de la depilación evita rojeces, erupciones, granos, y cierra rápidamente los poros dilatados. El aloe permite una cicacitración más rápida y sin que se formen queloides, ya que reconstruye los tejidos, sin impedir mientras tanto, que el oxígeno llegue a la herida.
Antiulceroso: Los polisacáridos presentes en el aloe (glucosa, manosa, galactosa, acemanano…) favorecen una rápida curación de las úlceras, asimismo inhiben el crecimiento del Helicobacter Pylori, agente responsable de las úlceras gástricas.
Inmunoestimulante: Es un potente regenerador del sistema inmunológico al estimular la concentración de interferones (celulas inmunocompetentes). Produce asimismo un aumento de los macrófagos y leucocitos y activa la acción de la fagocitosis.
Hipoglucemiante: Se ha demostrado que el aloe es un regulador de los niveles de azúcar en sangre.
Hipocolesterémico: Consumido regularmente, el jugo de aloe tiene la capacidad de reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol malo) y los triglicéridos. Tal efecto se debe a que el aloe vera esteroles vegetales emulsionan el colesterol y facilitan su eliminación del organismo. Según algunos estudios, una dosis diaria de jugo de aloe puede disminuir el nivel de colesterol en la sangre entre 12 y 14 puntos.
Antitumoral: Hay abundante literatura científica que testimonia la acción beneficiosa del aloe contra determinados tumores. En los sarcomas blandos el acemanano se ha demostrado efectivo tanto en la inhibición como en la regresión del tumor. También ha sido observado este efecto en determinado tipo de leucemias y melanomas. El fortalecimiento del sistema inmune, al que contribuye el aloe, no sólo dificulta la progresión del tumor, sino que, gracias a su poderosa acción antioxidante es un fantástico preventivo.
Antienvejecimiento: Tanto el ácido ascórbico (vitamina C), como el tocoferol (vitamina E) y el betacaroteno (provitamina A) están presentes en el aloe, todos ellos son potentes antioxidantes, es decir, neutralizadores de radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro y una larga lista de dolencias asociadas. El aloe contiene asimismo otros antioxidantes naturales tales como el cinz, selenio, cobre (minerales), y la cisteína (aminoácido no esencial).
Antiarrugas: Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras, ya que tiene una gran capacidad de aumentar la producción de células fibroblásticas, que se encuentra en la dermis y son las responsables de la formación de colágeno, además de aportarle proteínas, que mantienen la piel tersa y flexible. Al acelerarse la producción de colágeno se atenúan las arrugas existentes y se reduce la aparición de otras nuevas. Recientes investigaciones han probado la eficacia del aloe vera como coadyuvante en los procesos regenerativos de los tejidos: anestesia e hidrata los tejidos, dilata los capilares y estimula la regeneración celular. Además es considerado un potente antioxidante pues permite que la piel mantenga siempre un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.
Homeostático: Llamamos homeostasis a la preservación del estado de salud. El aloe es conocido por su cualidad adaptógena, es decir, tiende a procurar al organismo todo aquello que necesita para preservar el estado de salud, la homeostasis. Hoy en día han aparecido teorías que explican el mecanismo de acción del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de todos los principios activos que lo constituyen, siendo los polisacáridos presentes en el aloe, quienes realizan la función de coordinar la acción del resto de los componentes

Aplicaciones más comunes del aloe vera:
ABSCESOS
Los abscesos son una acumulación de pus localizada en cualquier parte del cuerpo causada por una infección. Es frecuente que se produzcan en las encías, las axilas y los senos. Los abscesos aparecen cuando se infecta un área de tejido y el cuerpo es capaz de "aislar" la infección y evitar que se extienda. Los glóbulos blancos, que son la defensa del organismo contra algunos tipos de infección, migran a través de las paredes de los vasos sanguíneos al área de la infección y se acumulan dentro del tejido dañado. Durante este proceso, se forma el "pus", que es una acumulación de líquidos, glóbulos blancos vivos y muertos, tejido muerto y bacterias o cualquier otro material o invasor extraño. El aloe vera posee un efecto antibiótico que hará disminuir el abceso si lo aplicamos sobre este mediante compresas o directamente con la planta o un gel de aloe estabilizado. Si el absceso ya ha sido drenado podemos aplicar aloe del mismo modo y la herida cicatrizara antes y mejor.

ACIDEZ DE ESTÓMAGO
La acidez de estómago o pirosis es una sensación de ardor que se produce en el estómago o esófago por el reflujo de ácidos gástricos. La causa más común es que la válvula esofágica, que impide el reflujo de estos ácidos del estómago al esófago se debilite y deje de funcionar adecuadamente. Esta disfunción suele producirse por contracciones prolongadas y violentas de los músculos, vómitos frecuentes, obesidad, embarazo o flacidez ocasionada por la edad. También por la ingestión no adecuada de alimentos, drogas, alcohol o medicamentos.
El aloe funciona como un antiácido natural, neutraliza los efectos producidos por el reflujo normalizando el pH, favorece asimismo el equilibrio de las bacterias gastrointestinales y, gracias al efecto de la aloemodina sobre la mucosa intestinal, regula su correcto funcionamiento y actúa como preventivo. Es importante prevenir y controlar la pirosis porque de lo contrario podría producir inflamaciones en el esófago (esofagitis), úlceras de esófago (úlcera péptica) o incluso tumores malignos. La ingesta regular de jugo de aloe puro previene y corrige la acidez de estómago, una dolencia muy común y que si no se trata adecuadamente con el tiempo puede ser necesario atajarla mediante una intervención quirúrgica.
ALERGIAS
Las reacciones alérgicas se producen cuando el organismo es incapaz de distinguir adecuadamente a los agentes nocivos de los inocuos. En algunos caso la respuesta autoinmune es exagerada y el organismo se defiende de algo que en realidad no es dañino, provocando la alergia. Normalmente, el sistema inmune protege al cuerpo de sustancias nocivas como las bacterias y los virus. Una reacción alérgica se presenta cuando el sistema inmune reacciona a sustancias (alérgenos) que normalmente son inocuas y que en la mayoría de las personas no producen una respuesta inmune.

E
n una persona con alergias la primera exposición a un alérgeno estimula al sistema inmune para reconocer la sustancia. Cualquier exposición posterior al alérgeno generalmente ocasionará síntomas. Cuando un alérgeno entra en el organismo de una persona que tiene el sistema inmune sensibilizado, ciertas células liberan histamina y otros químicos. Esto produce prurito, edema, mucosidad, espasmos musculares, urticaria, erupción cutánea y otros síntomas.

L
os síntomas pueden variar en severidad de persona a persona. La mayoría de las personas tiene síntomas que solamente causan incomodidad sin poner en peligro la vida, mientras que unas pocas personas tienen reacciones potencialmente mortales (llamadas anafilaxia).
La parte del cuerpo que entre en contacto directo con el alérgeno, sufrirá los síntomas. Por ejemplo, normalmente, los alergenos que se inhalan producen congestión nasal, prurito en garganta y nariz, producción de moco, tos o sibilancias. Por lo general, las alergias a la comida pueden producir: dolor abdominal, cólicos, diarrea, náuseas, vómito o reacciones graves potencialmente mortales.
Frecuentemente, las alergias a las plantas producen erupción cutánea y normalmente las alergias a medicamentos comprometen a todo el cuerpo.
Algunas enfermedades están relacionadas con las alergias. Entre otras están el eccema y el asma entre muchas otras.
Los alergenos comunes comprenden agentes ambientales que tienen contacto con la piel, las vías respiratorias o la superficie de los ojos (tales como el polen; ver también alergia al moho, caspa y polvo). Son muy comunes las alergias a las comidas y a los medicamentos. De igual manera, las reacciones alérgicas pueden ser causadas por picaduras de insectos, joyas, cosméticos y casi toda sustancia que tenga contacto con el cuerpo.
Algunas personas tienen un tipo de reacción alérgica a las temperaturas cálidas o frías, al sol o a otros estímulos físicos y en algunas personas la fricción (el roce o golpes fuertes en la piel) produce síntomas. Las alergias son relativamente comunes y se ha encontrado que factores como la herencia y las condiciones ambientales juegan un papel en las alergias.
Gracias a las grandes concentraciones en acemanano, antraquinonas y una enzima llamada bradiquinasa, el aloe vera mitiga la reacción del organismo, aumentando la tolerancia hacia el agente alergénico y evitando que sea demasiado brusco en su respuesta.

ACNÉ
El acné es una afección de la piel que se da sobre todo en jóvenes de 11 a 30 años. Existen multitud de factores que lo provocan: factores hereditarios, mala alimentación (sobre todo por la ingesta de alimentos grasos), obstrucciones en el canal pilosebáceo, cambios hormonales (especialmentre prolíficos en el inicio de la adolescencia), bacterias…
No es fácil curar el acné, sin embargo, tratado a tiempo y de una forma adecuada podemos combatir los brotes y lograr que no deje marcas. Para ello es imprescindible atajarlo desde su primeras manifestaciones. Seguir estas dos pautas básicas nos ayudará a prevenirlo: 1) mantener una buena higiene en la zonas más propensas a padecer acné (cara y espalda), pues el acné suele extenderse debido a un contagio bacteriano que va de unas marcas a otras si no mantenemos la zona afectada bien limpia. Y 2) cuidar la alimentación y limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas (chocolate, embutidos, lácteos, harinas refinadas…).
Sin grasa no hay acné. El exceso en la producción de sebo de nuestras glándulas suele acompañar la inmensa mayoría de procesos acnéicos, desgraciadamente en la pubertad se activan todas las hormonas, también las encargadas de producir la grasa. Este proceso tiene mayor incidencia en los varones, pues está asociado a las hormonas masculinas (andróginas), de ahí que el acné sea más virulento en hombres que en mujeres.
El síntoma más visible del acné son las temidas espinillas. Se producen por la acumulación de células pegadas a la piel, la glándula sebácea ve obstruida su salida natural al exterior y dicha interrupción produce un pequeño coágulo al que denominas espinilla. Esta alteración puede presentar dos formas: un grano de cabeza blanca, cuando no va asociada a folículo piloso, y otro de cabeza negra o espinilla abierta cuando se asocia a un folículo piloso. Mal tratadas las espinillas pueden enquistarse, derivar en pústulas o infectarse, debido sobre todo al efecto de las bacterias, que como hemos dicho proliferan sin control cuando la segregación de sebo aumenta. El aloe tiene propiedades bacterianas y astringentes (reguladoras de la grasa) que lo hacen ideal para combatir el acné. No obstante requiere un tratamiento eficaz y constante, pues es una afección muy rebelde y a menudo rebrota después de controlada.
Para combatir el acné es fundamental atacar la dolencia desde dos frentes: 1) de forma interna con jugo de aloe, cuyo poder depurativo y regulador del organismo rebajará los niveles de grasa segregados por las glándulas sebáceas, y 2) desde fuera, por un lado procurando liberar la zona afectada de impurezas y limpiándola en profundidad, para lo que aplicaremos un jabón de aloe vera y un tónico antiacné, y por otro lado aplicando un gel de aloe puro, con ello conseguiremos secar el grano, gracias a su cualidad astringente, y por otro evitar que la flora bacteriana prolifere y contagie otras zonas cercanas.

ANTIOXIDANTE, EFECTO
El envejecimiento natural de nuestro organismo no es otra cosa que un lento y gradual proceso de oxidación. El oxígeno, indispensable para la vida, es también el elemento que desencadena el mecanismo por el cual nos oxidamos.
En nuestro cuerpo se producen entre 3500 y 5000 reacciones químicas por minuto, la creación de energía, la sintetización de proteinas o la conversión de azúcares y otras sustancias en alimento para las células producen una serie de desechos que se convierten en radicales libres, elementos oxidativos que provocan el envejecimiento.
Nuestro organismo está preparado para contrarrestar el efecto de los radicales libres y evitar un envejecimiento prematuro, nuestro hígado produce enzimas que neutralizan los radicales libres y la ingestión de vitaminas A, E y C, así como otros compuestos (selenio, oxido de germanio, zinc) son potentes antioxidantes que aseguran la homeostasis orgánica.
Los radicales libres son acumulativos, cuando la homeostasis orgánica se ve alterada por la carencia de antioxidantes o por procesos oxidativos añadidos, tales como la ingesta de alimentos inapropiados (con exceso de grasas saturadas, harinas refinadas o añadidos sintéticos...), la exposición prolongada y sin protección al sol, la contaminación ambiental, el tabaco y otras sustancias nocivas para la salud. Todos estos factores producen un estrés oxidativo que puede desencadenar enfermedades como el cáncer, la fibromialgia, fatica crónica, diabetes, artrosis y otras patologías que tienen que ver con un déficit de antioxidantes. Los antioxidantes son un grupo de compuestos cuyo cometido es bloquear el efecto nocivo de los radicales libres. Ya hemos citado anteriormente los antioxidantes más potente presentes en el aloe:
-Vitaminas
Vitamina C: En frutas y verduras frescas y crudas, como kiwi, piña, naranjas, melón, fresas, bayas, arándanos, tomate, coles...
Vitamina E (tocoferol): germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero, aceite de oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos.
"Provitamina A" o Betacaroteno: El organismo lo transforma en vitamina A. Recientemente se ha demostrado su papel en la prevención de las cataratas y su efecto beneficioso en procesos inflamatorios y en los relacionados con el envejecimiento. Alimentos ricos en betacaroteno: verduras de color verde o coloración rojo- anaranjado-amarillento (zanahoria, espinacas, calabaza, etc.), y cierta frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón). -Minerales Selenio: Relacionado con un menor riesgo de tumores de piel, hígado, colon y mama. En carnes, pescados, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.
Zinc: Favorece la formación de nuevas proteínas (renovación celular), participa en la lucha contra los radicales libres y en la síntesis de enzimas, interviene en el sistema inmune o de defensas y favorece el buen estado de piel y mucosas (tonicidad y elasticidad de la piel). Carnes, vísceras, pescados, los huevos, los cereales completos y las legumbres.
Cobre: Potencia el sistema inmune, participa en la formación de enzimas, proteínas y neuro-transmisores cerebrales (renovación celular y estimulante del sistema nervioso) y es un agente antiinflamatorio y antiinfeccioso. Y facilita la síntesis de colágeno y elastina (necesarios para el buen estado de los vasos sanguíneos, del cartílago, de los pulmones y de la piel), actúa como antioxidante protegiendo las células de los efectos tóxicos de los radicales libres y facilita la fijación del calcio y del fósforo. Alimentos ricos en cobre: hígado, pescado, marisco, cereales completos y vegetales verdes.
-Aminoácidos (los componentes más simples de las proteínas): Cisteína: aminoácido no esencial, nuestro cuerpo puede fabricarlo sin problemas. Es importante para la producción de enzimas contra los radicales libres. El hígado y nuestras defensas lo utilizan para desintoxicar el cuerpo de sustancias químicas y otros elementos nocivos. La cisteína, que se encuentra en carnes, pescados, huevos y lácteos, es un detoxificante potente contra los agentes que deprimen el sistema inmune, como el alcohol, el tabaco y la polución ambiental.
-Colorantes naturales u otros compuestos de vegetales: Flavonoides: Comprenden a los flavonoles, los antocianidoles y a las flavonas, colorantes naturales con acción antioxidante que constituyen el grupo más importante de la familia de los polifenoles, muy presentes en el mundo vegetal. Protegen el sistema cardiovascular y activan las enzimas glutation peroxidasa y catalasa, antioxidantes presentes de forma natural en nuestro organismo. Están en la familia de las coles, las verduras de hoja verde, las frutas rojas y moradas y los cítricos. Según la American Cancer Society, reducen el riesgo de cáncer colo-rectal.
Isoflavonas: En la soja y algunos de sus derivados como el tofu. El aloe vera es un potente antioxidante, debido a su singular composición química, es un producto ideal para prevenir numerosas enfermedades evitables asociadas a la acción de los radicales libres, más frecuentes en personas de avanzada edad, sobre todo las asociadas con la degereración macular, enfermedades renales o hepáticas, hipertrofias de próstata, envejecimiento prematuro, diabetes, artrosis, artritis, reúma, etc.

ARTRITIS
Es una inflamación de una o más articulaciones que provoca dolor. Cuando aumenta el líquido sinovial que lubrica las articulaciones se produce además hinchazón y dificultad de movimientos. La artritis involucra la degradación del cartílago, el cual normalmente protege la articulación, permitiendo el movimiento suave. El cartílago también absorbe el golpe cuando se ejerce presión sobre la articulación, como sucede cuando la persona camina. Sin la cantidad usual de cartílago, los huesos se rozan, causando dolor, hinchazón (inflamación) y rigidez.
La inflamación de la articulación se puede presentar por diversas razones, incluyendo:
- Fractura ósea
- Infección (generalmente causada por bacterias o virus)
- Una enfermedad autoinmune, que se presenta cuando el cuerpo se ataca a sí mismo porque el sistema inmune cree que una parte de éste es extraña.
- "Desgaste y deterioro" general de las articulaciones.
A menudo, la inflamación desaparece después de que la lesión ha sanado, se ha tratado la enfermedad o después de que la infección ha sido eliminada.
Con algunas lesiones y enfermedades, la inflamación no desaparece o la destrucción produce dolor y deformidad prolongados, lo que se considera artritis crónica. La osteoartritis es la variedad más común y es probable que ocurra con más frecuencia a medida que la persona envejece. Se puede sentir en cualquier articulación, pero se da con más frecuencia en las caderas, las rodillas y los dedos de las manos. Los factores de riesgo para la osteoartritis son:
- Tener sobrepeso
- Haberse lesionado previamente la articulación afectada
- Utilizar la articulación afectada en una acción repetitiva que ponga tensión en la misma (los beisbolistas, los bailarines de ballet y los trabajadores de la construcción están todos en riesgo)
La artritis puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier edad. La padecen aproximadamente 1 de cada 7 personas. El tratamiento de la artritis depende de la causa particular, cuando la causa no se puede curar, que es lo más común, el tratamiento se orienta a reducir el dolor y el malestar y evitar una discapacidad posterior.
Es importante hacer ejercicios moderados para mantener el tono muscular y prevenir o mejorar la artritis, también es necesario descansar bien y consumir una dieta rica en vitaminas y minerales (especialmente antioxidantes como vitamina E) que se encuentran en frutas y verduras.
La capacidad enzimática del aloe vera favorece la completa digestión de los nutrientes, evitando la formación de sustancias no digeridas, responsables de la reacción antígeno-anticuerpo, muy común en la mayor parte de los procesos artríticos. El jugo de aloe ayuda asimismo a mantener la estructura del cartílago que recubre las articulaciones. Además, el ácido acetilsalicílico que se encuentra en esta planta contribuye en gran medida a reducir el dolor y la inflamación que provocan la enfermedad.

ASMA
El asma bronquial es una enfermedad pulmonar caracterizada por ataques periódicos de sibilancias y sensación de ahogo alternados con períodos de respiración relativamente normal. Es un problema respiratorio que suele ir acompañado de bronquitis. Con el asma la inflamación de las vías respiratorias ocasiona la restricción del flujo de aire que entra y que sale de los pulmones. Cuando se presenta un ataque de asma, los músculos del árbol bronquial se tensionan y el revestimiento de las vías aéreas se inflama, reduciendo el flujo de aire y produciendo el sonido sibilante característico. Además, aumenta la producción de mucosidad. Los ataques de asma pueden durar de minutos a días y se pueden volver peligrosos si se restringe el flujo de aire de manera severa. En las personas sensibles, los síntomas de asma pueden ser desencadenados por alérgenos inhalados (desencadenantes de alergias), como la caspa de una mascota, los ácaros del polvo, el moho o el polen. Los síntomas de asma también pueden ser desencadenados por infecciones respiratorias, ejercicio, aire frío, tabaco y otros contaminantes, estrés, alimentos o alergias a los alimentos. Asimismo, la aspirina y otros medicamentos no esteroides provocan asma en algunos pacientes.
El asma se presenta en 3 a 5% de los adultos y 7 a 10% de los niños. La mitad de las personas con asma, la desarrollan antes de los 10 años de edad y la mayoría antes de los 30. Los síntomas de asma pueden disminuir con el tiempo, especialmente en los niños.
Muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias, como la fiebre del heno (rinitis alérgica) o ezcema, mientras que otros no tienen tales antecedentes ni evidencia de problemas alérgicos.
Los síntomas de asma se pueden reducir sustancialmente evitando los alergenos e irritantes respiratorios conocidos. Si un asmático es sensible a los ácaros del polvo, se puede reducir la exposición, cubriendo los colchones y almohadas con cubiertas impermeables para alérgenos, quitando los tapetes de las alcobas y aspirando regularmente. La exposición a los ácaros del polvo y el moho también se puede reducir disminuyendo la humedad en los espacios cerrados.
El aloe tiene un efecto broncodilatador y ayuda a aliviar con rapidez estos síntomas. También es inmunomodulante y antiinflamatorio, por lo que reduce los efectos del asma alérgico.

CÁNDIDA o CANDIDIASIS
La cándida es una infección micótica de piel. Recibe su nombre del hongo que la provoca: Cándida. Las infecciones micóticas son causadas por gérmenes microscópicos (hongos) que pueden vivir en la piel y que pueden habitar en los tejidos muertos del cabello, uñas y capas externas de la piel. Entre las infecciones micóticas se pueden mencionar los hongos tipo moho (dermatofitos, los cuales causan infecciones por tiña) y los hongos tipo levaduras (tales como la Candida).
La candidiasis cutánea involucra infección de piel con Candida y puede comprometer casi cualquier superficie de piel en el cuerpo, pero por lo general se presenta en áreas cálidas, húmedas y con pliegues como axilas e ingle. La candidiasis cutánea es muy común y la Candida es la causa más común de erupción por el pañal en lactantes porque se aprovecha de las condiciones cálidas y húmedas del pañal. La forma más frecuente del hongo que causa esta infección es la Candida albicans, responsable de las aftas bucales.
La infección por Candida es particularmente común en individuos con diabetes y en personas obesas. Los antibióticos y los anticonceptivos orales incrementan el riesgo de candidiasis cutánea. La Candida también puede producir infecciones de la uña denominadas onicomicosis e infecciones alrededor de las esquinas de la boca, denominadas queilitis angular.
El muguet oral, una forma de infección por Candida que se encuentra en las membranas mucosas de la boca, puede ser un signo de infección por VIH u otros trastornos por inmunodeficiencia cuando ocurre en adultos. Los individuos infectados por lo general no se consideran infecciosos para los demás, aunque en algunos lugares puede presentarse transmisión a personas inmunocomprometidas.
La Candida también es la causa más frecuente de infección vaginal por levaduras que es bastante común.
Síntomas
- Prurito (puede ser intenso).
- Lesión o erupción cutánea
- enrojecimiento o inflamación de la piel
- parche agrandado o mácula o pápula o puede tener lesiones satélite o localizada en los pliegues de la piel, genitales, tronco, glúteos, bajo las mamas u otras áreas de piel o infección de los folículos pilosos ("foliculitis") que puede tener una apariencia parecida a un granito.
La higiene general es vital para el tratamiento de la candidiasis cutánea. Mantener la piel seca y expuesta al aire ayuda. La pérdida de peso puede ayudar a eliminar el problema en las personas obesas y en los diabéticos un buen control del azúcar también puede servir. Se puede hacer uso de medicamentos antimicóticos tópicos para tratar la infección de la piel y los medicamentos antimicóticos sistémicos pueden ser necesarios para tratar la foliculitis o la infección de las uñas. La candidiasis cutánea por lo general es tratable, pero a veces es difícil de erradicar y su recurrencia es común. No obstante, la ingesta habitual de jugo de aloe vera y la aplicación local en forma de pulpa o gel se ha demostrado como un preventivo de esta dolencia, el efecto antimicótico del aloe y su capacidad de aliviar prurito y picores lo convierte en un excelente remedio, especialmente en las cándidas vaginales.

CAÍDA DEL CABELLO
La pérdida del cabello se desarrolla gradualmente y puede darse por parches o difusa (en todas partes). Aproximadamente, cada día se pierden 100 cabellos de la cabeza. El cuero cabelludo contiene en promedio alrededor de 100.000 cabellos.
Cada cabello individual sobrevive un promedio de 4 ½ años, tiempo durante el cual crece aproximadamente 1,25 cm (½ pulgada) al mes. Generalmente, el cabello se cae en su quinto año y es reemplazado dentro de un período de 6 meses por uno nuevo. La calvicie genética es causada por la insuficiencia del cuerpo para producir nuevos cabellos y no por la pérdida excesiva de estos. Tanto en hombres como en mujeres la pérdida del grosor y cantidad del cabello tienden a presentarse a medida que envejecen. La calvicie hereditaria o "de patrón" afecta mucho más a los hombres que a las mujeres. Alrededor del 25% de los hombres comienzan a quedar calvos a los 30 años de edad y aproximadamente dos tercios están ya sea calvos o tienen un patrón de calvicie a la edad de 60 años. El estrés, una mala dieta, los trastornos hormonales o el mal uso de los cosméticos capilares hacen que vayan aumentando de forma importante entre la población los problemas relacionados con la caída del cabello, y cada vez más personas acuden a las consultas de los dermatólogos.
El aloe es una solución eficaz contra este problema, ya que su composición se asemeja a la de la queratina del pelo, asimismo sus complejos de aminoácidos poseen una estructura similar a la del folículo del cabello. A todo esto se suma su acción bactericida y fungicida, regulando el exceso de grasa y facilitando la eliminación de la seborrea y las células muerta acumuladas en cuero cabelludo.

DIENTES Y ENCÍAS
El aloe tiene una acción bactericida sobre la placa dental, reduce su proliferación y permite una limpieza profunda de los dientes. En la cirugía dental, el uso de aloe en spray evita infecciones, calma el dolor y acelera la cicatrización de heridas y llagas. Asimismo el aloe se ha revelado como un producto sin apenas toxicidad y que en consecuencia no acarrea los efectos secundarios de otras medicinas usadas para problemas bucales, como puedan ser la indometacina o la prednisolona, manteniendo las propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antisépticas. Junto a su baja toxicidad destaca los escasísimos casos de alergia que produce y sus excelentes resultados para las encías (las desinflama y reduce su sangrado) cuando se cepillan con jugo o dentífricos con un alto contenido en aloe. Robert Dehin relata en su libro El poder curativo del aloe vera que investigadores de la Universidad Pace, en Nueva York, descubrieron que tanto el pomelo, como el zinc y el aloe vera neutralizaban los virus T1 y T7, que dañaban las encías y facilitaban el paso de bacterias.

DIGESTIÓN
Esta planta es muy rica en las enzimas de la digestión, en especial las digestiones pesadas que siguen a comidas copiosas y/o especiadas. Rehidrata y regenera el aparato digestivo, neutraliza el pH (como agente alcalinizador) y estimula la flora bacteriana, mejorando la absorción de las sustancias nutritivas y la destrucción de los residuos. Gracias a su efecto aperitivo, tomado antes de las comidas prepara el estómago para recibir alimentos, y tomado después elimina las flatulencias que pueden producir los residuos gástricos.

HERPES
Existen varios tipos de herpes, entre los que cabe destacar: el simple y el zoster. El más común y extendido, es el herpes simple, provocado por un virus y que se manifiesta en forma de unas molestas ampollas en la boca y en los órganos genitales. Suele ir acompañado de un leve malestar de carácter gripal. Aunque no es una afección grave, a veces asintomática y con una mera importancia estética otras puede adoptar episodios recurrentes, surgiendo a menudo en los periodos de estrés. Existen dos cepas diferentes del virus del herpes simple: o El virus del herpes simple tipo 1 (HVS-1) que usualmente está asociado con las infecciones de los labios, la boca y la cara. Es el herpes simple más común y se adquiere usualmente durante la niñez. Con frecuencia, causa lesiones dentro de la boca como herpes labial (ampollas febriles) y se trasmite por contacto con saliva infectada. Hasta el 90% de las personas desarrollan anticuerpos contra el virus del herpesvirus simple tipo 1 (HSV-1) en la adultez. o El virus del herpes simple tipo 2 (HVS-2) se transmite por contacto sexual y sus síntomas abarcan úlceras o llagas en los genitales. Además de las lesiones orales y genitales, el virus también puede llevar a complicacaciones, como meningoencefalitis (infección del revestimiento del cerebro y del cerebro mismo) o causar infección ocular (en particular la conjuntiva y la córnea). Sin embargo, algunas personas pueden tener este virus pero no mostrar los síntomas. Hasta el 20 al 30% de los adultos presentan anticuerpos contra este virus. La infección cruzada de los virus tipo 1 y 2 puede ocurrir a causa del sexo orogenital. Una infección de un dedo de la mano, llamada panadizo herpético, es otro tipo de infección por herpes que, por lo general, afecta a los médicos (debido a que están expuestos a las secreciones bucales durante los procedimientos) y, algunas veces, a los niños más pequeños. Tanto el gel como el jugo de aloe sobre las ampollas es un remedio eficaz contra esta molesta dolencia gracias a sus propiedades antivirales y analgésicas. El herpes zoster o fuego de san Antonio es una grave infección de los nervios que desencadena en una erupción cutánea muy dolorosa formada por ampollas recubiertas de una costra. Lo causa el mismo virus responsable de la varicela y suele aparecer tras un periodo de estrés intenso. Después de un episodio de varicela, el virus se vuelve latente en el cuerpo y el herpes zoster surge como resultado de la reaparición del virus después de muchos años. La causa de la reactivación generalmente se desconoce, pero parece estar asociada con el envejecimiento, situaciones de estrés o alteraciones del sistema inmunitario. Usualmente sólo se presenta un ataque sin recaídas. Si un adulto o un niño que no ha tenido varicela en la infancia ni ha sido vacunado contra esta enfermedad se expone al virus del herpes zoster, puede desarrollar un caso grave de varicela en lugar de zoster. Para tratar el herpes zoster se aconseja masajear varias veces al día delicadamente la zona afectada con jugo o gel puro de aloe hasta que remitan los síntomas. Otra manifestación del herpes es el llamado "herpes de afeitado", un trastorno exclusivamente masculino caracterizado por la presencia de pústulas en el cuello que dificultan el afeitado. Realizar masajes sobre la zona afectada con gel puro de aloe provocará un efecto calmante y ayudará a resolver el problema.

HIPERTENSIÓN
Es la presión arterial alta y generalmente quiere decir que: o La presión sanguínea sistólica (el número "superior" de la medición de la presión sanguínea que representa la presión generada cuando el corazón late) constantemente es mayor a 140. o La presión sanguínea diastólica (el número "inferior" de la medición de la presión sanguínea que representa la presión en los vasos cuando el corazón está en reposo) está constantemente por encima de 90. Uno o ambos números pueden estar demasiado altos. La prehipertensión es cuando la presión sanguínea sistólica está entre 120 y 139 o la presión sanguínea diastólica está entre 80 y 89 en múltiples lecturas. La persona que presenta prehipertensión tiene la probabilidad de desarrollar presión sanguínea alta en algún momento. Por lo tanto, el médico recomendará los cambios que deben hacerse en el estilo de vida para reducir la presión sanguínea al nivel normal. Causas, incidencia y factores de riesgo La presión sanguínea está determinada por la cantidad de sangre bombeada por el corazón y por el tamaño y condición de las arterias. Hay muchos otros factores que pueden afectar la presión sanguínea, entre ellos: el volumen de agua en el organismo, la cantidad de sal en el cuerpo, la condición de los riñones, del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos y los niveles de las diferentes hormonas en el cuerpo. Los cambios en el estilo de vida que pueden reducir la presión sanguínea alta son la pérdida de peso, el ejercicio y los ajustes en la dieta. Diversos estudios señalan que el consumo continuado de aloe vera normaliza la tensión arterial en pocas semanas.

MANCHAS DE LA PIEL
El aloe se emplea como tratamiento contra la hiperpigmentación cutánea (manchas en la piel), habitual en personas de edad avanzada y cada vez más entre los jóvenes que se han expuesto demasiado al sol. Gracias a su efecto homeostático y regenerador, el aloe reduce la acumulación de melanina en la piel, causante de las manchas oscuras. Para conseguir este efecto basta con aplicarse directamente la hoja sobre la zona oscurecida o bien un buen gel puro. El jugo de aloe bebido funciona como coadyuvante del gel.

PROTECCIÓN SOLAR Y REGENERADOR EPITELIAL
Los rayos ultravioleta alfa (UVA) son los principales responsables de las quemaduras solares que, a corto plazo pueden provocar dolor y, con el tiempo, el envejecimiento e, incluso, cáncer de piel. El arma principal que tiene el cuerpo para defenderse de las radiaciones UVA es el pigmento de la piel, la melanina, que actúa como una barrera, absorbiendolos y dispersándolos. Que el color de una persona sea oscuro, se explica porque existe más melanina en las capas exteriores de su piel, aunque esto no le garantiza una protección total frente al efecto del sol. Muchos de los filtros solares que existen en el mercado contienen componentes que dispersan los rayos UVA de un modo similar a la melanina. Algunos de ellos incluyen aloe vera para hidratar la piel seca y dañada, y formar una pantalla protectora contra ellos. El gel de aloe vera aumenta hasta en 8 veces la producción de las células responsables del colágeno natural. Todas estas propiedades favorecen la regeneración celular y, por este motivo, esta planta encuentra aplicaciones en la cura de problemas de distinto tipo (acné, psoriasis, dermatitis, celulitis, ezcemas, hemorroides, arrugas, verrugas...). Gracias a sus propiedades, capaces contrarrestar la acción de las bacterias dérmicas; disolver los depósitos grasos que obstruyen los poros; destruir las células muertas, permitiendo su eliminación, y regular el pH en las tres capas de la piel (epidermis, dermis e hipodermis), el aloe actúa como un excelente protector y regenerador dérmico, ejerciendo sobre la piel una profunda acción bactericida, humectante, de limpieza y cicatrizante. Al mismo tiempo la acción de los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, etc., estimulan la reproducción de nuevas células. En las plantas los principios activos se hallan siempre biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias complementarias, que van a potenciarse entre si, de forma que en general no se acumulan en el organismo, y sus efectos indeseables están limitados.
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea común caracterizada por episodios frecuentes de enrojecimiento, inflamación, irritación de la piel, prurito (picor) y escamas. Puede aparecer en forma repentina o gradual y afectar a las personas en cualquier edad, aunque comúnmente comienza entre los 15 y 35 años. Se puede presentar con más frecuencia en el tronco, codos, rodillas, cuero cabelludo, pliegues de la piel o uñas de las manos, pero puede afectar cualquiera o todas las partes de la piel. La psoriasis es una enfermedad crónica y recidivante de evolución imprevisible: hay épocas libres de enfermedad y otras en las que aparecen alteraciones más o menos importantes. Afecta aproximadamente al 1,5% de la población y, sin tratarse de una dolencia grave, se caracteriza por su difícil tratamiento y porque no acaba de obtener una respuesta definitiva por parte de la medicina científica. A menudo comienza como pequeñas placas escamosas. Al principio el diagnóstico puede presentar alguna dificultad, porque muchas otras enfermedades se manifiestan con placas y descamaciones parecidas. A medida que la enfermedad avanza, la descamación característica la hace muy reconocible. Normalmente la psoriasis sólo produce descamación. Incluso el picor puede ser muy leve, y cuando sanan las zonas cubiertas con escamas, la piel vuelve a tomar su apariencia normal y el pelo vuelve a crecer. Sin embargo existen otros tipos de psoriasis, como la artrítica o la postulosa, más extensas y molestas que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo. Los síntomas más evidentes de la psoriasis son: -Manchas en la piel secas y rojas, normalmente cubiertas de escamas que se pueden agrietar y doler. -Predominancia de los brotes en codos, rodillas, tronco, cuero cabelludo, manos y uñas. -Picor y prurito. A veces inflamación. -Descamación de la piel (especialmente en los niños) Aunque no está claro que es exactamente lo que causa la psoriasis, parece ser un trastorno hereditario relacionado con el sistema inmunológico, que accidentalmente ataca las células del propio cuerpo. Algunos estudios relacionan la manifestación de la enfermedad con la cantidad de toxinas acumuladas en el cuerpo. Cuando un paciente desarrolla una vez la enfermedad es probable que la vuelva a desarrollar de nuevo a lo largo de su vida. No obstante el componente genético no es exclusivo, a menudo un brote de psoriasis tiene un origen poligénico, también se asocia al estrés y suele aparecer como reacción a un exceso de toxinas en nuestro organismo. Asimismo, el uso de algunos medicamentos, las infecciones virales o bacterianas, la mala alimentación, la depresión, los niveles bajos de defensas o la prolongada exposición al frío, también están asociados con brotes de psoriasis. Para un diagnóstico fiable siempre hay que acudir al médico de cabecera o al dermatólogo. La psoriasis es una enfermedad crónica y es necesario aprender a convivir con la ella. Los tratamientos contra la psoriasis pueden eliminar las lesiones y ocasionar una gran mejoría, pero no existe un tratamiento que produzca una cura definitiva. Los casos leves se tratan con medicamentos tópicos como antibióticos, corticoides, lubricantes, lociones... Sin embargo todos estos medicamentos paliativos o preventivos no siempre surten el efecto deseado, y en muchas ocasiones, como en el caso de la cortisona, tiene múltiples contraindicaciones. La ingestión del aloe vera bebido proporciona gran parte de las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para la buena alimentación y por tanto para la buena salud del organismo. Además actúa en el sistema renal diluyendo las toxinas y facilitando su eliminación. Es decir, ataca la enfermedad desde su origen. Otro de los componentes del aloe vera que se ha demostrado eficaz contra la psoriasis es ácido acetilsalicílico, que administrado en forma de crema además potencia la penetración del mismo, hidrata la piel y tiene un efecto emoliente. En los años noventa el Dr. Syed realizó en Arabia Saudita un estudio doble ciego (se debe realizar una prueba similar en otro grupo control para evitar la acción de efectos llamados placebo) que demostró claramente las cualidades del Aloe Vera para controlar la psoriasis. El estudio duró 4 meses, con un seguimiento posterior de 12 meses más. El resultado fue que el 83,3% que se habían aplicado una crema de aloe se curaron, mientras que el placebo curó sólo al 6,6%. Ese y otros estudios han demostrado que el aloe vera actúa como regenerador celular en toda la piel de nuestro cuerpo, y que la aplicación de cremas ricas en aloe vera da resultados que en la mayoría de los casos mitigan el brote de psoriasis, (sobre todo en los momentos iniciales, cuando las escamas son pocas), alivian los síntomas y, producen una gran mejoría en los enfermos.

QUEMADURAS
Actualmente, la enorme popularidad del aloe vera como planta curativa, se explica por su extraordinaria eficacia para tratar las quemaduras. En primer lugar los componentes de la planta neutralizan inmediatamente el dolor gracias a la acción conjunta del ácido acetilsalicílico y el magnesio, que producen un efecto analgésico local. Por otro lado, las propiedades antimicrobianas del aloe procuran asepsia a la quemadura evitando que se infecte, al mismo tiempo que se protege la célula dañada para que mantenga su integridad, minimizando así las secuelas. Una vez neutralizado el dolor y protegida de infecciones la quemadura tratada con aloe vera acelera su curación gracias al factor de penetración que aporta la lignina, que estimula el crecimiento de células sanas de la piel y limita la producción del tejido de las cicatrices. El aloe produce una regeneración tan rápida en el organismo, que nuevas células cutáneas de la epidermis se cierran alrededor de la zona afectada sin producir costra ni cicatriz. El cuerpo sigue produciendo una protección semejante a una costra, pero esta no tiene una textura gruesa y áspera. Por debajo de ella se encuentra el tejido cutáneo sano y no el tejido queratinizado. Existen multitud de estudios que corroboran las virtudes terapéuticas del aloe sobre las quemaduras, entre ellos destaca el de los Dres. Martin C. Robson y John P Heggers en el Bum Center (Centro de grandes quemados de Chicago), en dicho estudio se concluye lo siguiente: "indistintamente que las quemaduras que sean provocadas por el fuego, el frío, el agua hirviendo, el sol, una descarga eléctrica o por radiaciones, el aloe alivia el dolor, impide la infección, evita las complicaciones y acelera la cicatrización".

ROSACEA
La rosácea es una afección crónica de la piel que consiste en la inflamación de las mejillas, la nariz, la barbilla, la frente o los párpados, y que puede aparecer como enrojecimiento, vasos sanguíneos prominentes similares a una araña, inflamación o erupciones en la piel parecidas al acné. Causas, incidencia y factores de riesgo. Aunque la causa de la rosácea se desconoce, una persona tiene mayor probabilidad de sufrir este inofensivo trastorno de la piel si: - Es de piel clara. - Se sonroja con facilidad. - Es mujer, aunque los hombres resultan afectados con mayor intensidad. - Está entre los 30 y los 50 años de edad. La rosácea involucra el agrandamiento de los vasos sanguíneos justo debajo de la piel y puede estar asociada con otros trastornos cutáneos (acné vulgar, seborrea), o con trastornos oculares (blefaritis, queratitis). Síntomas - Enrojecimiento de la cara en áreas diferenciadas o en toda la cara. - Tendencia a sonrojarse o ruborizarse con facilidad - Incremento de la vascularidad (vasos sanguíneos como arañas llamados telangiectasia) de la cara - Nariz bulbosa y enrojecida - Erupciones cutáneas similares al acné (pueden exudar o formar costras) - Sensación urente o de picazón en la cara - Ojos irritados, llorosos, inyectados en sangre Signos y exámenes Por lo general, el médico puede diagnosticar la rosácea mediante un minucioso examen físico al igual que por la historia clínica. Tratamiento No hay forma de cura conocida para la rosácea, sólo tratamientos paliativos. El objetivo del tratamiento es identificar y evitar todos los posibles desencadenantes y así reducir la exacerbación o reagudización de la afección. De hecho, la National Rosacea Society recomienda enfáticamente llevar un diario de los síntomas para identificar los desencadenantes específicos; a medida que la persona le hace el seguimiento a estos síntomas, debe comenzar a observar un patrón al cabo de varias semanas de aquello que empeora la rosácea. Esta información se debe utilizar para evitar exacerbaciones futuras. Estas medidas preventivas pueden ayudar: - Evitar la exposición al sol y utilizar protector solar todos los días - Evitar el esfuerzo prolongado en clima cálido - Procurar reducir el estrés y probar la respiración profunda, el yoga u otras técnicas de relajación - Limitar el consumo de comidas condimentadas, el alcohol y las bebidas calientes Los desencadenantes varían de persona a persona. Otros desencadenantes pueden abarcar el viento, los baños calientes, el clima frío, productos específicos para la piel, ejercicios u otros factores. En casos graves, la cirugía láser puede ayudar a reducir el enrojecimiento. La reducción quirúrgica del agrandamiento del tejido nasal puede también mejorar la apariencia estética del paciente, si éste así lo decide. Expectativas (pronóstico) La rosácea no es peligrosa desde el punto de vista médico y no es curable, pero usualmente se puede controlar con tratamiento. Esta condición puede ser persistente y crónica. Complicaciones - Cambios permanentes en la apariencia (por ejemplo, nariz bulbosa) - Daño sicológico, pérdida de la autoestima ¿Cómo puede ayudarme el aloe vera a combatir la rosácea? El Aloe Vera es la planta por excelencia para el cuidado de la piel, pues la hidrata, suaviza, limpia y regenera. Asimismo elimina las bacterias y los depósitos de grasa que obstruyen los poros. El gel de aloe tiene una capacidad hidratante y penetrante muy superior a la del agua, lo que multiplica su eficacia. Al penetrar, la acción de sus nutrientes naturales, estimulan la reproducción de nuevas células, pues es un portentoso regenerador celular, cicatrizante, tonificador y de alta penetración en la piel. El jugo de aloe vera ingerido en ayunas y aplicado exteriormente ha dado muy buenos resultados en casos de rosácea y erupciones eccematosas. El aoe vera tiene una acción similar a los esteroides como la cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta.

TORCEDURAS, ESGUINCES Y HERIDAS
Las cremas de aloe son muy populares entre los deportistas que se dedican al atletismo, y muchos entrenadores utilizan gel de aloe mezclado con aspirina para tratar el dolor y los derrames periféricos relacionados con las torceduras y esguinces. Al parecer, el extraordinario poder de penetración de la planta introduce rápidamente la aspirina a través de la piel, facilitando su paso a la corriente sanguínea. Al unirse los efectos analgésicos y antiinflamatorios de la aspirina y el aloe, el resultado es rápido y eficaz. Mejora traumatismos y lesiones cortantes con rotura de piel, alivian rápidamente el dolor en golpes, esguinces, luxaciones, dolores musculares, artríticos y reumáticos. En heridas cortantes, especialmente las más profundas, los agentes antimicrobianos y bactericidas de la aloina disminuyen los procesos tetánicos y gangrenosos, proporcionándoles una rápida recuperación de los tejidos y la posterior cicatrización de manera rápida y efectiva.

ÚLCERAS BUCALES (llagas, aftas…)
El aloe se emplea para tratar gingivitis, úlceras bucales, ampollas y herpes simple. El jugo de aloe reduce el dolor, el sangrado y la inflamación, al mismo tiempo que es bactericida, antiviral y fungicida. Se usa incluso para combatir el sarro, pues inhibe el crecimiento del streptococus mutants, bacteria responsable del mismo. El fosfato de manosa, uno de los ingredientes del jugo de aloe, actúa como agente de crecimiento de los tejidos y se ha comprobado su efecto cicatrizante sobre distintos tipos de úlceras, especialmente las bucales.

VARICELA
Es una de las clásicas enfermedades de la niñez y una de las más contagiosas. El niño o el adulto afectado puede desarrollar cientos de ampollas pruriginosas y llenas de líquido que se revientan y forman costras. La varicela es causada por un virus, llamado varicela zoster, un miembro de la familia del herpesvirus, que causa también el herpes zoster en los adultos. La varicela es extremadamente contagiosa y puede diseminarse por contacto directo, transmisión por gotitas y aérea. Aún aquellos con una enfermedad leve y después de haber sido vacunados pueden ser contagiosos. Cuando alguien se infecta, la varicela generalmente aparece entre 10 y 21 días más tarde. La gente contagia 1 ó 2 días antes de brotarse y continúa contagiando mientras las costras y ampollas están presentes. Una vez que a alguien contrae la varicela, la infección viral usualmente dura por toda la vida, con el virus mantenido bajo control por el sistema inmunológico. 1 de cada 10 adultos experimenta herpes zoster cuando el virus emerge de nuevo durante períodos de estrés. La mayoría de los casos de varicela ocurre durante la niñez, antes de los 10 años. La enfermedad es generalmente leve, aunque ocasionalmente ocurren complicaciones serias. Los adultos y niños mayores generalmente se enferman más seriamente que los niños pequeños. El uso tópico del gel de aloe calma el prurito, desinfecta y cicatriza sin producir queloides.

OTRAS AFECCIONES EN LAS QUE EL ALOE RESULTA ÚTIL 
- Abscesos, adicciones (a drogas diversas), afonía, agotamiento, ampollas, amigdalitis, anemia, arteriosclerosis, anorexia.
- Bronquitis, bursitis.
- Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, comezones de todo tipo, congestión nasal.
- Dermatitis, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.
- Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, estreñimiento. - Forúnculos, fiebres, flatulencias. - Gangrena, glaucoma, gota, gripe - Hemorroides, hepatitis, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
- Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.
- Keratosis folicularis.
- Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
- Mal aliento, mastitis (en animales), manos ásperas, manchas congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
- Náuseas de todo tipo.
- Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras), enfermedades de los ojos. - Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
- Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).
- Resfriados.
- Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
- Tendinitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
- Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
- Vaginitis, várices, virus de Epstein.

FUENTE: Elaboración propia (www.aloeysalud.com)